Acoso Sexual Callejero

Origen, señales de alerta y antecedentes:

El acoso sexual en espacios públicos es una práctica que afecta mayoritariamente a las mujeres, en Costa Rica un 61,7% de mujeres sufre este tipo de violencia frente a un 32,8% de hombres. El 95,3% de estas han reportado que sus agresores fueron hombres, quienes violentaron el libre tránsito por el espacio público por medio de diferentes tipos de acoso como los son: silbidos, tocamientos, exhibicionismo, miradas, palabras obscenas, entre otras. Esto según la Encuesta Actualidades de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR) realizado en el curso Diseño de Encuestas por Muestreo, que aborda 11 diferentes temas, entre ellos el acoso sexual callejero donde además afirman que el sentimiento generalizado en la población que sufre este tipo de violencia es de molestia, incomodidad, y principalmente miedo, por esto un 25% de mujeres que ha estado expuestas a esta situación, han optado por realizar cambios en su forma de vestir, en los horarios de su vida social y auto restricciones en rutas de paso. Por otro lado, según el Poder Judicial las denuncias del 2015 ascienden a 7000 casos anuales por palabras/actos obscenos, proposiciones irrespetuosas, exhibicionismos y tocamientos.

La encuesta fue realizada a 1087 personas costarricenses, hombres y mujeres, entre los 18 y los 90 años, tanto en zonas urbanas como en zonas rurales del país.

El acoso sexual callejero, sin duda, ha sido una problemática muy marcada en el país por los últimos años, en el cual se ha visto muchas veces como una conducta “común y naturalizada”, lo que ha ocasionado críticas por mujeres que han sufrido de este acoso y protestan ante esta situación.

Este tipo de acoso afecta la integridad física, psicológica y sexual de las víctimas que se sienten invadidas por las palabras, gestos, tocamiento e incluso intentos de violación o abuso sexual. Este es el impacto de estas conductas que hasta este año aprobaron la ley que castiga este acto

Cabe destacar, algunos hechos lamentables como la denuncia impuso el costarricense Gerardo Cruz, a través de un video publicado en Facebook en el 2015, o el más reciente suceso en Paraíso de Cartago, cuando un joven tocó a una mujer por detrás cuando pasaba con sus hijos.

Ante esta situación varias instituciones costarricenses como Peras del Olmo, con la dirección de Ari Reyes, Acción Respeto y la Asociación Ciudadana ACCEDER, hicieron posible la nueva Ley sobre Acoso Sexual Callejero, pero nada de esto fue sencillo, tuvieron muchas trabas como acordar plazas y las negociaciones para dicha Ley.

Además, el Poder Judicial por su parte, se opuso rotundamente a la necesidad de reconocer este tipo de violencia como delito y al aumento de penas, bajo la excusa de que “aún no era momento para avanzar tanto.”

Ante esta situación, se pretendía que en el primer debate fuera exitoso, pero para algunos diputados su oposición fue clara, ya que para ellos el proyecto estaba desbalanceado y que se pensaba de manera egoísta por pedir un aumento de pena y se tuvo que posponer para el día siguiente. 

Al recibir estas respuestas, muchas diputadas reaccionaron con diversas acciones, algunas dando sus testimonios sobre la violencia sexual callejera que habían tenido, otras se unieron a recoger 20.000 mil firmas para exigir a la Asamblea Legislativa que se aprobara este proyecto.

El INAMU por su parte, junto con estudiantes de la UCR, alzaron su voz para que el 9 de junio se aprobara el primer debate el Proyecto de Ley 20.299 que ahora ya es penado en Costa Rica.

Hipotesis Principal

¿Han logrado las medidas legales disminuir el acoso callejero en Costa Rica?

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